martes, 10 de febrero de 2009

Fallos de Raccord


Hoy casi fue un día perfecto. Lo único que he hecho mal ha sido haberme levantado de la cama y relacionarme con la gente. Pero qué coño, si a mi me encanta hacer el gilipollas. Además cada día que pasa me doy cuenta que lo hago mejor. De hecho acaban de concederme la medalla honorífica de la U.G.D. (Universidad de Gilipollas a Distancia) en reconocimiento a toda una vida haciendo el gilipollas. Dicen que soy su modelo a seguir. 
Había llegado a ilusionarme bastante con esa chica que hace aproximadamente un año apareció en mi vida. Ella consiguió devolverme la ilusión. Ultimamente parece que las cosas iban sobre ruedas. Lentas pero seguras. Pero hoy ya me dio la bofetada con sus palabras. "Es que me dices esas cosas... pero tu y yo no..." Cuando hace apenas dos meses era un "me encanta que me digas eso, la verdad es que yo tengo el gusanillo hace tiempo..." ¿Qué cojones de gracia le encuentras a eso? Conmigo debe tener una gracia de partirse porque parece que todas las tías que llegan a importarme se la encuentran. ¿Pero sabéis qué es lo mejor de todo esto? Pues que después de todo vuelvo al principio. Al punto de partida. A ese punto del que creo que no llegué a salir. Sí, nuevamente vuelvo a ella. A esa que creía que había apartado de mi pensamiento porque había llegado alguien que merecía la pena. Así me consagro como un verdadero gilipollas en toda regla. 
A todos los que pertenecen, o son futuros matriculados en la U.G.D. agradecerles este premio que, como puede comprobarse es más que merecido. Seguiré dando pautas para llegar a ser todo un gilipollas como yo lo soy.

miércoles, 7 de enero de 2009

Érase una vez...

La verdad es que no es nada fácil este comienzo. Quizá por eso llevo ya un buen rato delante del ordenador sin saber como empezar esto. Tal vez éste sea uno de esos momentos en que creo que mi vida es una mierda, y que seguirá siéndolo hasta que se acabe. Bueno, tampoco puedo mentir. Este no es un momento nefasto como muchos otros, aunque sí que es verdad que pienso que mi vida será una mierda el resto de mis días. Probablemente esto os sorprenda al saber que las cosas me van bastante bien, que aspiro a tener mucho éxito y más reconocimiento del que muchos ya me demuestran... sin embargo ella o su recuerdo siempre estarán ahí para darme un toquecillo en la espalda y recordarme que todo es una gran mentira  y una gran mierda al fin y al cabo. A día de hoy debo declararme, prácticamente con el absoluto convencimiento, un fracasado de por vida. No os creáis que es fácil decir esto. En absoluto. Es una auténtica putada. Pero que voy a hacerle. Siento que por más que viviera 2ooo años y fuera la persona más importante de la historia del universo nunca sería capaz de olvidarme de ella. Ahora bien. Si tenemos en cuenta que ella también se acuerda de mi a menudo y me recuerda lo mucho que me quiere, lo importante que fue para ella que yo haya aparecido en su vida etc, etc, la cosa no pinta tan mal, ¿no?... Error. Eso solo pasa cuando no puede oprimir más lo que siente y lo que le dicta su corazón (esto es, muy de vez en cuando). Cuando, extraordinariamente, se da este fenómeno, que puede durar como máximo una semana, pronto será capaz de pararse a respirar, enfriar la cabeza, y como por arte de magia olvidarse de todo y pasar a ser fría como el mismo hielo haciéndome sentir como un loco que desvaría al que su imaginación le jugó una mala pasada haciéndole creer que todas esas cosas estaban pasando realmente... además de como una puta mierda. Bueno, yo creo que a pesar de que tengo 23 años y esto puede hacer unos 3 años que me pasa, éste es, quizá, el factor que hasta el momento domina la película de mi vida de la que os iré contando más cosas si es que así lo queréis. Pero no os preocupéis; también hay cosas bonitas y divertidas. Quizá más adelante os cuente aquella simpática anécdota en la que unos antidepresivos casi acaban con mi vida, por poner un ejemplo rápido de algo que se me vino a la cabeza ahora mismo.